economía mundial

El World Economic Forum ha publicado un texto de importancia estratégica para el futuro geoeconómico del mundo, con importantes matices sobre la política y la sociedad globales. La aportación analítica de este documento merece la atención de nuestros lectores, puesto que se revelan fallas en el sistema junto a los elementos que deben predominar en la futura toma de decisiones. Se trata, sin duda, de una pieza para la discusión, pero también para forzar a nuestros gobernantes a que se orienten al bien común, hacia un manejo de recursos eficiente, por encima de los intereses.

By Jesús Martín

Vivimos un periodo con ausencia de liderazgos eficaces, las normas que debían servir como garantía de orden e igualdad se están erosionando, con el consiguiente desplazamiento hacia un mundo multipolar donde las grandes potencias compiten ferozmente con sus medios económicos, actuando en un sistema de poderes regionales. Cada vez más los organismos multilaterales son vistos como instrumentos de proyección de poder, sin el debido esfuerzo por resolver los problemas comunes, como el cambio climático.

Las grandes potencias se limitan a ver por su propio lente, sólo trabajan juntas cuando sus intereses están estrechamente alineados. Esta situación está provocando un exacerbado giro hacia populismos y nacionalismos, mediante los cuales los gobiernos establecen medidas con el fin principal de tener el máximo control sobre todos los asuntos. Para el World Economic Forum, los próximos dos años son esenciales a la hora de establecer políticas correctoras y mitigar problemas, también relacionados con la industria y los negocios.

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Contra intereses políticos

Los Estados deben evitar a toda costa desarrollar políticas conducentes a enfrentamientos económicos, e incluso evitar que la política y la economía no tengan sus límites marcados. El Foro da un mensaje claro a las grandes potencias: cuando los gobiernos utilizan la infraestructura de la economía mundial para perseguir objetivos políticos, están violando la universalidad del sistema, haciendo más probable que poderes dañinos actúen contra él. Esta amenaza es difícil de tratar dada la regionalización que están provocando las guerras económicas. Para el WEF, todos los países, empezando por Estados Unidos, han de tomar una ‘iniciativa de principios’, logrando un consenso mundial. El objetivo es retirar del horizonte posibles escenarios que azotarían la estabilidad global.

Creación de nuevos marcos

Los Estados han de respetar y otorgar el papel que sustenta el derecho económico, encontrando un equilibrio justo entre ‘liberalismo’ e ‘intervención’, con el fin de alcanzar objetivos estratégicos. El discurrir de estas últimas décadas y las venideras nos hace ser testigos de la creación de nuevos marcos económicos, como es el caso de China y otros países emergentes. Estos modelos van acompañados de reformas económicas y políticas de las que hay que estar atentos. La inestabilidad económica tras la crisis está agudizando la presencia de fuerzas de dudosa razón.

Tándem de poderes

Será necesaria una sintonía entre países grandes y pequeños dentro de marcos regionales, con capacidad para girar y mantener opciones al mismo tiempo, tanto económica como estratégicamente. La cuestión es que muchos Estados van a tratar que no los dejen de lado en las hegemonías regionales, buscando establecer un tándem para que todos participen.

Exposición a riesgos comerciales

Las empresas participarán de nuevas reglas ambientales y de mercado, con controles más estrictos, por ejemplo, en el movimiento de capitales y la fiscalización. Las necesidades de los negocios los abrirán a la globalización, lo que implica que estarán expuestos a los riesgos que representan las variables de competencia geoeconómica. La dinámica debería de ser la disminución del proteccionismo y los conflictos internacionales mediante nuevas reglas. Si sobrevive el auge del capitalismo de estado se complicarán muchos sectores estratégicos que serán controlados por los propios gobiernos.

Nuevos foros de acción global

La sociedad civil tiene que ser más pragmática en la búsqueda de soluciones a los problemas mundiales. Vale la pena crear y mirar hacia nuevas instituciones más centradas en este siglo. El tiempo de los enfoques mundiales a través de un exclusivo G7 ha pasado, ya no es un foro viable para la acción global. Las nuevas instituciones se han de adaptar a la apelación de todos los Estados, aun existiendo intereses estratégicos de gran calado. Estamos en un nuevo escenario en el que aparecen renovados peligros, es imprescindible una ejecución colectiva contra el espíritu de atomización que está definiendo cada vez más al mundo.

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