Las cinco mejores camiseros del mundo

Una camisa a medida es mucho más que una rápida toma de medidas, la elección de un tejido, de un cuello, de unos puños y unas iniciales. Es, por el contrario, un número de puntadas por centímetro, unos ojales artesanales, costuras dobles, cuellos sin entretela, un canesú y la coincidencia de sus dibujos en las diferentes costuras. Y todo hecho a mano.

CHARVET

La camisa de reyes y, seguramente, la marca más reputada de camisería del mundo. Situada desde sus orígenes, 1838, en el 28 de la parisina plaza Vendôme, cuenta con la más amplia selección de telas del mundo: 6.000 rollos expuestos, más otras muchas referencias entre las que elegir en muestrarios. De escoger una camisa blanca tocará decidirse entre los más de 400 tejidos disponibles en este tono. JFK, Coco Chanel, Alfonso XII, Churchill, Hemingway, Orson Welles, Oscar Wilde y una interminable lista de reyes, primeros ministros, escritores, artistas, actores y diseñadores figuran entre su clientela. A partir de 380 euros.

 

TURNBULL & ASSER

Junto a Charvet, la marca más conocida del mundo, hoy propiedad de Ali Al-Fayed, dueño de los almacenes Harrods. Abierta en Londres en 1885 en la calle camisera por excelencia, St. James’s, T&A floreció rápidamente al encontrarse en la zona de los clubs privados de la capital británica. Vestidas tanto por la generación más rebelde de la década de los 60 como por ejecutivos de Mayfair, su gran salto internacional se lo debe a James Bond, quien llevó sus camisas durante años. Dieciocho medidas, 1.000 telas entre las que escoger, 25 tipos de cuellos y una camisa de prueba que se debe lavar y vestir en al menos tres ocasiones antes de cortar la definitiva distinguen su proceso de confección. No obstante, es su puño su nota más diferenciadora. Entre sus clientes destacan Charles Chaplin, Picasso o el príncipe Carlos. A partir de 280 euros.

 

ALEXANDER KABBAZ

Al contrario que la mayoría de las camiserías, Alexander Kabbaz no externaliza ninguna parte del proceso de confección y sus camisas sólo abandonan su tienda de Amagansett, Nueva York, cuando el cliente sale con ella. Debido a lo artesanal de su trabajo y al tiempo que dedica a cada cliente exige un pedido mínimo de seis camisas. La de prueba, con sus consecuentes lavados, forma parte de su manera de trabajar, así como los tres días que pide ver con la camisa puesta a quien la va a vestir. Su clientela, con nombres como Tom Wolfe o Leonard Bernstein, se diferencia no por buscar una marca sino por hacerse con la que es considerada la mejor hechura del mundo. A partir de 800 euros.

 

ANNA MATUOZZO

Después de trabajar 20 años para la conocida sastrería napolitana Rubinacci como responsable de camisería, en 1990 se establece por su cuenta. La camisería napolitana se distingue de la inglesa por la calidad y cantidad de mano de obra empleada. En las camisas de Anna Matuozzo todas las costuras, excepto las laterales pero incluidos puños y cuello, están hechas a mano. Ella y sus tres hijas han convertido un pequeño negocio de Nápoles en un lugar de peregrinación de los amantes de camisería más artesanal. Prácticamente todo cliente de camisería napolitana cuenta con una Matuozzo. A partir de 450 euros.

 

LORENZINI

Fundada en Milán por Antonio Lorenzini en 1920, destaca por una manera de trabajar algo diferente. Su cliente puede escoger entre siete estilos de camisas y 100 cuellos. Una vez decidida la camisa, esta se corta milimétricamente por ordenador atendiendo a sus medidas concretas. Tiene su propio muestrario de tejidos y está detrás de muchas de las camisas que fabrican las marcas de lujo. Entre su clientela, Keanu Reeves, Harrison Ford y Jack Nicholson. Desde 350 euros.

 

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