La banca digital del siglo XXI

El futuro de los bancos tiene su norte en la nueva banca digital, independientemente del tamaño de la entidad o del mercado en que se sitúe. Los analistas señalan que se consolidarán los servicios financieros en tiempo real, lo que requerirá que las entidades financieras preparen a sus empleados para gestionar y liderar el cambio. El sector va a hacer frente a nuevos competidores como Apple, Amazon, Google, Facebook y el sistema crowdfunding, entre otros participantes de un mercado cada día más numeroso, el fintech. No son los clientes los que aprenderán a utilizar aplicaciones complejas, sino que se simplificarán para hacerlas accesibles a todo tipo de usuario. 

El desarrollo de las nuevas tecnologías en el sector financiero está sucediendo a una velocidad de vértigo. Por añadidura, la aparición del sistema blockchain unido a la inteligencia artificial, incluso los emergentes sistemas de pago y préstamos entre otros signos de competitividad, colocan a la industria financiera en un continuo reto. Los bancos se encuentran en gran medida en una situación de estrés ante la necesidad de innovar, sin embargo, pese a todas las presiones tecnológicas existentes, hay un factor que todavía predomina sobre todos los demás: la cultura.

La digitalización financiera ya es parte de la infraestructura vital de una economía moderna, donde individuos, empresas y gobiernos tramitan sus servicios financieros y pagos de forma barata y eficiente. Toda una gama de compañías, incluyendo no solo bancos, sino también empresas de telecomunicaciones, proveedores de pagos, empresas de tecnología financiera (fintech), redes sociales, vendedores retail por internet y otras compañías han detectado una enorme potencialidad de negocio. No obstante, los consumidores han sido tradicionalmente lentos a la hora de cambiar de proveedor de servicios, porque suelen preferir las marcas establecidas y duraderas en la banca como baluarte de estabilidad, incluso en tiempos de turbulencia. Mientras tanto, van desapareciendo paulatinamente las ineficiencias existentes como resultado de la evolución. El fintech está creando un nuevo escenario con nuevos personajes añadidos a los antiguos: pagos, finanzas personales, nuevos asesoramientos personalizados, banca digital, seguros, P2P, crowdfunding financiero, contratos ‘smart’ y monedas digitales son solo algunas de las áreas que han cobrado interés.

 

Blockchain o DLT

Dos denominaciones para un mismo concepto, aunque quizás mejor definido cuando se habla de Tecnología de Registro Distribuido (DLT, por sus siglas en inglés). Se trata de una base de datos digitalizada que registra transacciones y quienes participan en ellas mediante una conexión en tiempo real. El DLT identifica las firmas digitales de los intervinientes en cada transacción, así como asegura el acuerdo de validez de la operación. El DLT permite automatizar procesos y servicios cuyo proveedor natural es la banca, pero esto no tiene por qué excluirla, solo supone una alternativa al proceso habitual o un complemento. Uno de los atractivos del DLT es que puede realizar otros registros diferentes al movimiento de dinero, como es el de documentos, lo que se considera una oportunidad para esa infraestructura digital. Por otra parte, se produce un ahorro de costes por la eliminación de los intermediarios acostumbrados y por la automatización de tareas con resultados al instante.

Los especialistas afirman que uno de los grandes ahorros con esta tecnología se produce con los pagos internacionales B2B, donde se producen menos comisiones, un buen nivel de seguridad y la realización de procesos con más velocidad. Para el comercio exterior, el DLT ofrece una mayor trazabilidad de la documentación, una restricción de acceso a la misma mediante identidad digital y la automatización de la operativa. No obstante a ello, todavía es complicado que el modelo se adopte por la comunidad. La asociación de la identidad personal a un dispositivo y a una cuenta bancaria permitirá la gestión de compras automáticas ordenadas por el dispositivo, en base a los datos establecidos previamente. Sin embargo, existen numerosas dificultades para la tecnología DLT por cuestionar el orden establecido, por su mayor complejidad tecnológica y por el vacío legal que existe en la actualidad.

 

Alianzas y adquisiciones

No cabe duda de que los sistemas fintech han aprovechado la definición, la dirección, la forma y el ritmo de la innovación de los servicios financieros adaptándose a una nueva cadena de valor. Además, se han reformado las expectativas del cliente ligadas directamente a su experiencia, por ejemplo, en una más rápida adjudicación de préstamos. Los bancos fintech se han esforzado por crear una nueva infraestructura y por establecer nuevos ecosistemas de servicios financieros, como es el caso del sistema de pagos.

El cuestionamiento actual de los bancos consolidados es que, de avanzar las tecnologías y las regulaciones (pocos países podrán quedarse atrás en una globalización financiera), vendrá un aluvión de ofertas a los clientes y se creará un ‘supermercado’ para sus necesidades que, como solución empresarial, sólo puede desembocar en alianzas y adquisiciones.

 

Plataformas múltiples

El ritmo acelerado del ciclo de innovación puede convertirse en una amenaza, el éxito se basará en la agilidad del modelo de negocio y en la habilidad para desplegar rápidamente alianzas con el fin de conservar al máximo la competitividad.

¿Y cómo conservar esa competitividad? Los expertos comienzan por resaltar la importancia de la reducción del costo de comercialización de productos y la redistribución acertada de las ganancias con los aliados. Para los más avezados, será clave identificarse como el ‘propietario de la experiencia’, la relación directa mediante la interfaz con el cliente. No obstante, no debe olvidarse que pronto se crearán plataformas que ofrecerán al cliente la posibilidad de interactuar con diferentes instituciones financieras, pudiendo convertirse un canal plural como el modelo dominante para la prestación de servicios financieros, e incluso de otros sectores, como el automovilístico, los viajes o la alimentación. La obtención de datos, su combinación y su utilización en tiempo real será determinante para resaltar como prestador de servicios, así como el uso de la ‘fuerza biónica’, es decir, máquinas que complementan o replican el comportamiento del empleado para lograr una optimización de la gestión del trabajo y del capital. La prioridad será la creación de una regulación efectiva que haga que funcionen coherentemente intereses privados y públicos.

 

Los sistemas de pagos

La disrupción del sector también se está produciendo en una cada vez menos frecuente utilización del dinero en efectivo y en el manejo digital del mismo mediante monederos electrónicos y cuentas. Van a aparecer o irrumpir fuera de su sector habitual empresas que ofrecerán el servicio de gestión de pagos sin importar donde se halle depositado el dinero, solo esperarán el entorno regulatorio para implementarlo en países como la República Dominicana. Mientras tanto y por el momento, las soluciones que se han ofrecido para pagos, por ejemplo, haciendo uso del celular, no acaban de obtener el éxito en su implementación, ni siquiera para sustitución de las tarjetas de crédito, pero tienen todo el futuro asegurado. Como decíamos al comienzo de este trabajo, hay un fuerte componente cultural, aunque nuevas soluciones a través del correo electrónico e internet se irán consolidando en el tiempo.

Un elemento importante de competitividad será la habilidad que tengan las empresas y bancos para diseñar conjuntamente con los clientes sus soluciones de pago, de forma que se adapten a su vida, les proporcionen comodidad, calidad de vida y un mejor aprovechamiento de sus recursos. Como consecuencia de ello, crecerá el poder de negociación dentro del ecosistema de pagos tanto del comerciante como del consumidor.

Leave a Reply